El vino

Pocos lugares hay en Europa donde convivan juntas tantas denominaciones de origen de productos como Ourense. Esto es especialmente evidente en el caso del vino: cuatro de las cinco denominaciones que existen en Galicia se encuentran en esta provincia. Una larguísima tradición que hunde sus raíces en la presencia romana y los monasterios, y a la que ya se refería el rey Alfonso X el Sabio cantando las delicia del «bon viño d’Ourense».

La más antigua de todas las denominaciones de origen es la de Ribeiro, que comprende la comarca del mismo nombre: las tierras bañadas por el Miño y sus afluentes, el Avia, el Arnoia y el Barbantiño. Parte de su territorio se encuentra en el término municipal de la ciudad y es el vino al que tradicionalmente ha estado más ligada. Su producción ocupa 2.650 hectáreas repartidas en más de un centenar de bodegas, y supera al año los siete millones de litros. La uva más característica es la treixadura, responsable de unos vinos ligeros, frescos y aromáticos, sobre todo blancos (aunque cada vez hay tintos de mayor calidad).

La denominación de Valdeorras ocupa las tierras más al este de Galicia (A Rúa, O Barco, Petín…), en la cuenca de los ríos Sil, Xares y Bibei. Por su cercanía a la meseta, es un clima más seco que el resto de Galicia. Se aprecian dos vinos monovarietales: el más característico es el blanco de godello, de aromas afrutados, color amarillo, dorado o pajizo, y buena estructura en boca. En tintos destacan los elaborados con mencía, de intenso color púrpura, de retrogusto intenso y prolongado.

Los hermosos paisajes de la Ribeira Sacra están consagrados a la producción del vino, con viñedos que ocupan las empinadísimas terrazas de los ríos Miño y Sil y que constituyen un atractivo turístico en sí mismo: la geografía obliga a un proceso de recolección prácticamente artesanal y dificultoso que se ha ganado el título de viticultura heroica. La orientación de los cañones favorece su maduración, dotando a estos vinos, mayoritariamente tintos mencía, de un cuerpo marcado.

En el sur de la provincia, cerca de la frontera con Portugal, se encuentra la D.O. Monterrei, cuya producción se extiende por el valle del río Támega. Se cultiva uva blanca verdello y tinta mencía, en una superficie de algo menos de 500 hectáreas que produce dos millones de litros al año.

El pan de Cea

La denominación de origen de este pan artesanal, reconocida en 2004, agrupa a 18 hornos del concello de San Cristovo de Cea, en el Camino Mozárabe – Vía de la Plata a Santiago de Compostela. Es un pan de trigo reconocible por su forma alargada, redondeada en los extremos y con una gran hendidura transversal en la parte superior. Su corteza es gruesa y crujiente y la miga esponjosa y poco uniforme.

Los orígenes de esta tradición panadera están unidos al vecino monasterio de Oseira, y también al paso de peregrinos hacia Santiago, que durante la Edad Media encontraban aquí hospitalidad. El nombre de Cea probablemente se vincule a esta práctica, pues cea en gallego significa cena.

La fiesta de exaltación del pan de Cea se celebra en el mes de julio.

Pimientos de Arnoia

Esta variedad de pimientos, originarios de la localidad del mismo nombre, en el valle vinícola de Ribeiro, tiene indicación geográfica protegida desde el año 2009.  Se reconocen por su forma cónica y su piel lisa que, cuando son frescos, adquiere un característico tono verde claro, ligeramente amarillento. Tienen un olor intenso pero un sabor suave y dulce. Lo habitual es prepararlos asados o fritos en sartén.

Su fiesta, declarada de Interés Turístico de Galicia, se celebra durante el primer fin de semana de agosto.

Otros productos con denominación

En este catálogo de delicias ourensanas merecen mención aparte las castañas, de sabor dulce y textura firme. Aunque su indicación geográfica engloba a toda Galicia, en la cocina ourensana ocupan un lugar de honor, especialmente en el capítulo de los postres: la ciudad es uno de los principales productores y exportados del delicado marron glacé. También son indicación geográfica protegida las reconocidísimas patatas de A Limia, redondeadas, de piel fina y amarilla y carne blanca y consistente; y la miel, que puede ser de castaño, brezo, silva, milflores…

El aguardiente u Orujo, preparado a partir de la destilación de orujos y lías de la vendimia, es una receta ancestral también reconocida en toda Galicia. Imprescindibles son las elaboraciones que se realizan a partir de ella, en concreto los licores de hierbas y el licor café, que en Ourense es todo un clásico en las tabernas.