Por la mañana

Paseando el Paseo

Podemos tomar de nuevo la Oficina de Turismo como punto de encuentro: en sus alrededores, varias cafeterías ofrecen la posibilidad de disfrutar de un placentero y relajado desayuno. Desde aquí tomamos la calle del Paseo, arteria comercial de la ciudad, por la que accedemos al parque de San Lázaro, actual centro urbano. En nuestro camino habremos visto más de una escultura: la primera que hubo en la ciudad la encontramos en los propios jardines del Padre Feijóo, dedicada a esta importante figura de la Ilustración. Cerca, un monolito con un fauno de Quessada. En el centro de la calle, un recuerdo a las lecheras. Ya en el parque destacan el homenaje al Rallye de Ourense en la parte inferior, y en la superior la estatua del Carrabouxo, protagonista de una popular viñeta en la prensa ourensana.

Desde el parque veremos, casi escondida entre modernos edificios, la iglesia de los franciscanos, trasladada a este lugar en el siglo XX.

Arte religioso

Regresando por la calle de Santo Domingo encontraremos la iglesia del mismo nombre, cuya austera fachada no trasluce la rica decoración interior. Continuando atravesamos la Plaza del Hierro, cuya hermosa fuente puede ser la referencia desde la cual parten todas las calles de tapeo y bares, «Os Viños». Por la Rúa da Paz (donde se sitúa el Teatro Principal), llegamos a la iglesia de Santa Eufemia. El barroquismo de su fachada contrasta con el clasicismo del interior. Siguiendo la ruta de las iglesias históricas alcanzamos la iglesia de la Trinidad, que después de la Catedral es la más antigua en la ciudad. Ya solo nos faltaría la iglesia de Santa María Nai, que es visitable los sábados por la tarde.

Al lado de la Trinidad, el instituto Otero Pedrayo (el primero que hubo en la ciudad), y cerca de él, el Parque del Posío, con recuerdos de un jardín botánico. Muy cerca se encuentra la Plaza de San Cosme, un rincón donde destaca su capilla, que alberga uno de los belenes más hermosos de Galicia, obra del escultor Arturo Baltar.

Por la tarde: descubriendo los ríos de Ourense

Si el tiempo acompaña (bastante habitual en Ourense, mucho más soleada que el resto de Galicia), podemos dedicar esta segunda tarde a caminar.

Desde el centro nos dirigimos hacia el río Miño, que alcanzaremos a la altura del Puente Mayor. A su vera, la capilla de los Remedios. Un camino por debajo de la carretera nos conducirá al paseo junto al río. Dirigiéndonos hacia la derecha, pasaremos por otros dos puentes que resaltan en el Miño: el Puente Nuevo y el viaducto del tren.

Si seguimos ruta aguas arriba llegaremos hasta la presa de Velle, la zona de Oira (ideal para relajarse en verano, con piscinas al aire libre) y el Aula de Naturaleza, que nos orienta para descubrir los encantos del paisaje de ribera.

Si por el contrario tomamos el cauce el río Loña, atravesaremos un sendero que pasa al lado del puente medieval homónimo. La senda continúa entre molinos hasta enlazar con un antiguo camino medieval, que nos llevará  hasta el conjunto arqueológico natural de Santomé. En él tendremos oportunidad de visitar vestigios de construcciones celtas y romanas en un frondoso bosque de robles y alcornoques.

De regreso a la ciudad, por el mismo recorrido, dejamos atrás el Puente Romano para llegar al Puente del Milenio: podemos ascender por sus espectaculares pasarelas para disfrutar de una panorámica de todo el tramo que hemos recorrido. Desde aquí continuaremos hasta las termas de A Chavasqueira, para finalizar nuestro día con un merecido baño.