Para estancias largas, la ciudad de Ourense es una lanzadera perfecta para descubrir la provincia de Ourense, sus exuberantes paisajes, su tradición vinícola, su historia y su inmenso patrimonio, ya que aquí se concentra el mayor catálogo de arte románico de toda la Península Ibérica.

Ofrecemos aquí una serie de propuestas que bien merecen una escapada corta: en vehículo propio o utilizando el transporte público, todas se encuentran en un radio de apenas 30 kilómetros.

Ribeira Sacra

La Ribeira Sacra es la zona al norte de la provincia en torno a las riberas del río Sil y del Miño, conocida por su impresionante riqueza natural y patrimonial. Su nombre proviene de la Edad Media, y tendría su origen en la cantidad de monasterios que se habían construido en ella, entre los que destacan San Esteban de Ribas de Sil (recientemente convertido en parador), San Pedro de Rocas y Santa Cristina de Ribas de Sil. Hay mucho que ver, pero sobre todo deben visitarse los Cañones del Sil: desde los miradores puede admirarse su espectacular paisaje, y desde un catamarán que navega por el río se apreciará su escarpada monumentalidad. La Ribeira Sacra también es conocida por la calidad de sus vinos; las viñas, que datan de la época romana, están dispuestas en un sistema de terrazas de piedra que siguen el curso del río.

Allariz

Allariz es un perfecto ejemplo de villa gallega de interior; un armónico conjunto de calles, plazas y edificios tradicionales cuyo modelo de recuperación patrimonial y de ordenación urbanística de los últimos años ha sido muy premiado y reconocido. En los restos de su castillo medieval sobre la colina se puede intuir su esplendor en tiempos de los suevos (la villa debe su nombre al rey Alarico). Es un placer pasear por las riberas del Arnoia, completamente restauradas. Visitas imprescindibles son el convento de Santa Clara (con claustro barroco), la iglesia románica de Santiago y en las afueras, el eco-espacio de O Rexo y Santa Marina de Aguas Santas. Tampoco debe uno perderse alguno de sus museos tradicionales o su zona de tiendas, en la que hay varios outlets con sugerentes descuentos y pastelerías con dulces típicos como los almendrados.

Ribadavia

A Ribadavia, la capital del Ribeiro, uno debería acudir aunque solo fuese por conocer sus viñedos y probar el vino en sus bodegas. Pero además de esta ruta de interés enológico, el centro de Ribadavia, declarado Bien de Interés Cultural, posee un montón de rincones en piedra con encanto, testimonio de su pasado glorioso: el impresionante barrio judío, el castillo de los Sarmiento, las murallas, el convento de San Domingos y el de San Francisco junto al puente sobre el río Avia, la capilla prerrománica de San Xes de Francelos… Su Museo Etnológico es de los más interesantes de la provincia. No muy lejos se encuentran las Termas de O Prexigueiro y el convento de San Clodio en Leiro.

Celanova

Celanova es tierra de poetas: Curros Enríquez, Celso Emilio Ferreiro, Castor Elices y Méndez Ferrín provienen de la villa, y la casa natal de Curros es hoy la Casa de los Poetas. Además de esta pujanza lírica, el principal orgullo celanovés es el Monasterio de San Salvador, fundado por San Rosendo en el siglo X, que cuenta con un impresionante patrimonio: iglesia barroca, capilla mozárabe, dos claustros y sacristía renacentista. Cerca de Celanova hay también sitios de interés, como el poblado castreño de Castromao y el conjunto de Vilanova dos Infantes, con una torre medieval y el santuario de la Virgen del Cristal.

Monasterio de Oseira

Se conoce la existencia del Monasterio de Santa María de Oseira desde 1137. De fundación benedictina, poco después se convirtió a la Orden del Císter, y tuvo una gran importancia económica y social para la comarca de Cea. Abandonado y espoliado tras la Desamortización de Mendizábal, su proceso de recuperación fue reconocido con el Premio Europa Nostra en 1989. La iglesia abacial, de estilo románico ojival, es considerada una cumbre de la arquitectura cisterciense ibérica. En la sala capitular destacan la original bóveda y las cuatro columnas centrales. En el antiguo refectorio puede visitarse el Museo de la Piedra, una colección obtenida durante restauraciones y excavaciones arqueológicas.