As Burgas

Rúa das Burgas, s/n, 32005

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El origen de Ourense en unas fuentes milenarias manando a más de 60º C.

No puede (o no debe) marcharse uno de Ourense sin tocar el agua de estas fuentes, uno de los tres «tesoros» que tradicionalmente se cantan de la ciudad: procede de acuíferos subterráneos a más de un kilómetro de profundidad y mana a más de 60º C. Con estas temperaturas, no es difícil imaginar los usos terapéuticos, casi milagrosos, que tuvieron a lo largo del tiempo, junto a otros de carácter más práctico. Su historia se remonta a tiempos de los romanos que, como demuestran los restos arqueológicos encontrados, se asentaron aquí, dando lugar al origen de la ciudad.

La zona se divide tradicionalmente en tres tramos: la fuente monumental o «Burga de Abaixo» (s. XIX), la explanada central, donde se encuentra la piscina termal, y la «Burga de Arriba» (s. XVII). Un paseo en la zona superior permite disfrutar de los restos arqueológicos aquí encontrados, donde destaca una piscina-santuario del siglo I d.C., y conecta directamente con el centro de intepretación arqueológico-termal.

En el nivel inferior, rodeada por los que fueron los primeros jardines públicos de la ciudad, se encuentra la reconocible silueta de la «Burga de Abaixo», fuente de estilo neoclásico atribuida al maestro Trillo (s. XIX). Consta de dos caños laterales y una pila labrada con florón en el centro, coronada por el escudo de la ciudad. Fue diseñada a modo de ninfeo, morada de ninfas, evocando el pasado romano de la zona que ya entonces se intuía. En un lateral se encuentra el «Fervedoiro» (hervidero), un estanque cuadrado donde se puede ver el agua burbujeante, en aparente ebullición. Como curiosidad, apuntar que su enrejado fue instalado con motivo de la visita del rey Alfonso XII, en 1881.

La fuente recibe su nombre en oposición a la «Burga de Arriba», que está junto a la piscina termal, de factura más sencilla y popular pero también más antigua (s. XVII). En el recinto de la propia piscina, cuatro réplicas de  aras o piedras votivas encontradas en la zona, testimonio del culto antiguo a las deidades moradoras de estas aguas calientes, a quienes se atribuían sus propiedades terapéuticas. Destaca la primera por la izquierda, en honor a las ninfas, y en la que aparece Calpurnia Abana, nombre conocidísimo en Ourense por considerarse durante muchos años el primero registrado en los anales de la ciudad. La historia completa de estas aras se puede ver en el centro de interpretación vecino, imprescindible para tener una visión global de lo que As Burgas han significado para la ciudad.

La inscripción del ara de Calpurnia aparece reproducida también en un mural de la propia piscina, y a su lado dos esculturas modernas, La casa de la nube (Borrajo, 1989) y Calpurnia Abana (Acisclo, 1989)