Capilla Mayor

Interiores de la Catedral. Acceso por la Puerta Sur (Praza do Trigo),

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Lunes a Sábado: 11.00-14.30 h | 16.00-19.00 h. Domingos: 13.00-15.00 | 16.00-19.00 h.

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Un bello retablo dorado centra el espacio, bañado por la luz que se filtra por el cimborrio gótico.

La aparente armonía del altar mayor oculta una larga historia de transformaciones. La capilla mayor fue reubicada a la nave central en el siglo XX, aprovechando restos de la sillería pétrea medieval y en ella sobresale el retablo gótico, del siglo XVI, que vino a tapar la estructura original románica.

Obra de Cornelis de Holanda, este retablo realizado en madera se divide en cuatro cuerpos y cinco calles: en la calle central y en la posición más destacada está San Martín de Tours, patrón y titular de la catedral, caracterizado como obispo. El conjunto muestra escenas de las vidas de Jesús y María, siendo la Virgen de la Asunción otra figura de posición destacada, en su papel de co-patrona de la catedral.

El retablo está flanqueado por dos pequeños altares barrocos en los laterales, obra de Castro Canseco en el siglo XVIII, que representan escenas del martirio de los santos ourensanos Facundo, Primitivo y Eufemia. Bajo ellos se instaló parte de la sillería renacentista del coro, antiguamente en la nave central (el resto puede verse hoy en la Capilla del Santo Cristo).

Encontramos aquí dos sepulcros: uno correspondiente al Cardenal Quevedo (s. XIX) y otro, de bella y abundante decoración gótica (s. XIV), anónimo. Cierra el conjunto un enrejado renacentista, obra de Celma (s. XVI) recolocado tras el traslado del coro y que reproduce al norte las virtudes y al sur la crucifixión.

Sobre el altar mayor desciende la luz que se filtra por la bóveda del cimborrio, ejemplo de arquitectura hispano-flamenca que viste de elegancia la etapa final del Gótico.

En nuestra visita no debemos dejar de levantar la vista para admirar la hermosa bóveda estrellada del cimborrio. Obra del maestro Rodrigo de Badajoz, originario de León, es de claro estilo gótico, realizado entre 1499 y 1505. Su función práctica es iluminar la capilla mayor, pero tiene también intencionalidad teológica, recreando una atmósfera mística al concentrar la luz sobre el espacio más sagrado de la catedral.

Hasta su construcción hubo en su lugar una bóveda de crucería con una estructura de vigas que permitía colgar un incensario, a imitación del famoso «botafumeiro» de Santiago de Compostela.