Iglesia de la Trinidad

Plaza de la Trinidad, S/N, 32005

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Apertura según culto

La imagen de San Roque da la bienvenida a esta singular iglesia, construida sobre una antigua necrópolis romana. El frontón es originario del antiguo hospital dedicado al santo, ya desaparecido.

Originaria de los siglos XII y XIII, aunque con numerosas modificaciones posteriores, la iglesia de la Santísima Trinidad es una de las  más antiguas que se conservan en la ciudad. De planta basilical, en ella destaca su portón de acceso desde la Plaza de la Trinidad, cuyas figuras dan buena cuenta de la historia del templo, ligado a un antiguo hospital de peregrinos.

Dicha portada procede del antiguo Hospital de San Roque (s. XVI), edificio que durante muchos años ocupó el solar donde hoy está Correos, en la Alameda. De ahí la representación del santo y su perro Melampo. Posiblemente los otros dos personajes, en sendos medallones, sean dos famosos médicos de la Antigüedad: Hipócrates y Galeno.

Ligado a esta iglesia hubo aquí un hospital de peregrinos, del que ya hay referencias en el siglo XII, cuya situación obedecía posiblemente a la presencia de manantiales termales.

La iglesia es la más antigua de las que se conservan en Ourense: su atrio, en el que puede verse un hermoso crucero de estilo plateresco (s. XV), fue construido sobre una antigua necrópolis romana.

De la fábrica original aún se aprecian el aspecto fortificado y algunos detalles románicos, aunque la decoración de su ábside, con crestería gótico-flamígera, nos indica que fue reformada en los siglos XV y XVI. En su exterior, dos torreones cilíndricos le confieren cierto aire de fortaleza, algo que comparte con la Catedral. En el interior, de planta basilical, resalta la capilla mayor poligonal y cubierta con bóvedas de crucería con claves profusamente decoradas. La nave longitudinal va cubierta con bóveda falsa y dividida en tramos mediante arcos apuntados. Dos retablos barrocos en los laterales y uno mayor, del siglo XVI, en la nave central conforman el conjunto escultórico, que se completa con una pila de agua bendita geminada.

Ligado a la iglesia hubo un hospital de peregrinos, el Hospital de la Trinidad, del cual ya se tienen datos en el siglo XII, posiblemente vinculado a la presencia de manantiales termales en la zona. Ocuparía la actual casa parroquial junto a la iglesia, en la calle Villar, por donde llegaban los peregrinos desde el interior de Portugal o por la Vía de la Plata. De él solo se conserva una puerta que da al atrio en arco conopial, decorada con dientes de sierra. En la portada lateral de la iglesia, frente al antiguo hospital, hay una concha de vieira, el símbolo por excelencia de los peregrinos a Santiago de Compostela.