Iglesia de los Franciscanos

Xaquín Lorenzo, 7, 32003

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Apertura según culto

Originaria del monasterio de San Francisco, esta pequeña iglesia entre grandes edificios modernos esconde en los capiteles de su fachada la imagen de un gaitero.

Construida en el siglo XIV en lo alto de la ciudad (donde aún se conserva el claustro), se trasladó en 1929 al Parque de San Lázaro. Constreñida por edificios modernos, en los capiteles profusamente decorados de su fachada encontraremos, si detenemos la mirada, la figura de un gaitero.

La iglesia, de una sola nave y con un interior recubierto de madera, conserva sepulcros góticos del siglo XVI, pertenecientes a la familia Noboa, señores de Maceda, y a la de los Cadórniga. De fina labra, en ellos se prodigan las armaduras y blasones nobiliarios.

La fachada presenta en el cuerpo superior un rosetón, y la puerta, decorada con triple arquivolta, se encuentra centrada con dos contrafuertes. Columnas de fuste liso y estriado con capiteles fitomorfos, zoomorfos e incluso antropomorfos (un gaitero), decoran la portada.