Jardín del Posío

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Antiguo jardín botánico en el que es fácil encontrarse con algún pavo real, los habitantes más distinguidos de este parque.

Parque urbano cercado en el que se encuentran árboles poco habituales por estas latitudes: fue en su origen un jardín botánico, creado a mediados del siglo XIX por los profesores del vecino Instituto Otero Pedrayo (antiguo Instituto de Segunda Enseñanza), que lo equiparon con árboles y plantas traídas del Jardín Botánico de Madrid. Llegó a reunir hasta 200 especies.

El recinto, antiguamente un campo comunal, conserva un hermoso cierre forjado y puertas con jarrones. Está estructurado en  tres niveles o terrazas: la superior (en origen, el bosque) destaca por su denso arbolado y es lugar para juegos infantiles; la central la ocupa el tradicional paseo; y la inferior cuenta con un jardín centrado por un paseo de palmeras, una frondosa rosaleda, fuente y estanque. Seguramente algún pavo real nos guiará en nuestro recorrido.

El paseo central de estos jardines es un tradicional punto de encuentro en la ciudad, donde es habitual que se programen muchos de los grandes conciertos de las Fiestas. Cuenta también con una cafetería con terrazas para descansar a la sombra de las plataneras.

En el jardín inferior, el que mejor ha conservado los antiguos aires de botánico, encontramos dos esculturas que rinden homenaje a sendos escritores gallegos. El artista Francisco Asorey firma la que está dedicada a Xavier Prado «Lameiro» en 1944, mientras que la segunda recuerda a Valentín Lamas Carvajal y es obra conjunta de Manuel Pascual (busto) y Antonio Faílde (figuras con personajes rurales).

Antaño, en el margen del lateral sur, se encontraba la ermita de Nuestra Señora del Posío, destruida al construir la calle Coruña. La imagen de gran devoción popular se trasladó a una hornacina próxima a la fuente de As Burgas.