Parque de San Lázaro

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Corazón del Ourense moderno, a su alrededor se organiza la vida económica y comercial. Bellísima su fuente central, proveniente del Monasterio de Oseira.

Parque que se ha convertido en epicentro del Ourense moderno; en su entorno se desarrolla, junto a los edificios administrativos, la principal actividad comercial y económica de la ciudad. Antaño fue lugar del hospital de peregrinos o lazareto, de donde toma el nombre, lo que indica que se trataba de un lugar apartado del centro urbano. Asociado a él hubo aquí una capilla en honor a San Lázaro, que luego se trasladaría al barrio de O Peliquín. Hoy se encuentra aquí la Iglesia de los Franciscanos, trasladada de su emplazamiento original en lo alto de la ciudad en 1929.

El parque fue también durante algún tiempo campo de la feria, de extensión considerable. Paulatinamente nuevos edificios fueron reduciéndola, especialmente con la construcción del Gobierno Civil (hoy Subdelegación del Gobierno) y la Torre de Ourense (Antonio A. Renlein, 1968), durante años símbolo de la ciudad. Hoy ocupa una planta cuadrada distribuida en dos niveles y organizada en calles con bancos a la sombra de la abundante vegetación arbórea. En su centro destaca la monumental fuente barroca, procedente del monasterio cisterciense de Oseira. Dispone de dos zonas de juego infantil separadas por edades.

El parque de San Lázaro es el corazón del Ourense moderno, siempre bullicioso, y con espacios consagrados a algunos personajes emblemáticos de la ciudad a través de curiosas estatuas.

El parque concentra un buen número de esculturas, algunas realmente curiosas. En la parte superior vemos a un particular personaje de boina negra leyendo un periódico: es O Carrabouxo, protagonista de la viñeta humorística que desde 1992 publica a diario el dibujante Xosé Lois en la prensa local. La escultura es obra de César Lombera (1992).

En la parte inferior encontramos en una esquina la que homenaje al Rallye de Ourense, con sus promotores sentados sobre el mítico Alpinche (Ramón Conde, 2006). En la otra, un recuerdo del papel de la mujer en los oficios tradicionales, una hermosa Castiñeira o vendedora de castañas, obra de Xosé Cid (2001) . En el centro, justo frente a la Subdelegación del Gobierno, otra ya más antigua, la estatua al Ángel Caído, de Franscico Asorey. Es de 1951.