Puente Viejo

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Fue el primer paso sobre el Miño y todo un hito de ingeniería en la Antigüedad. De origen romano aunque muchas veces reconstruido, la silueta de sus arcos centrales es uno de los símbolos de Ourense

La construcción de este puente en tiempos de los romanos fue todo un hito en la historia de Ourense, ligado directamente a sus orígenes. Era un paso estratégico, el único en muchos kilómetros para salvar el río Miño. Reconstruido en el siglo XIII (de ahí sus arcos apuntados, llamativos por su altura) y consolidado en el siglo XVII, fue declarado monumento histórico-artístico en el año 1961, junto con la próxima Capilla de los Remedios. Sobre él discurre el Camino Mozárabe – Vía de la Plata a Santiago de Compostela.

Según la tradición, data de la época de Trajano. No obstante sus características constructivas lo acercan al tiempo de Augusto. Del primer puente romano solo se conservan, como mudos testigos del pasado, algunos sillares almohadillados de las bases. Si el vano central tuviera la misma luz que la actual sería sin duda uno de los más amplios del imperio y explicaría las constantes ruinas del mismo. Según el itinerario de Antonino, documento donde se recopilan las rutas del Imperio Romano,  habría formado parte de una calzada secundaria de la vía  XVIII que unía las ciudades de Bracara Augusta (actual Braga), capital del convento bracarense, y Asturica Augusta (Astorga).

Su importancia es tal que aparece representado en el escudo de la ciudad, aunque con torre. Esta existió y fue demolida en 1839, junto con otra gemela de la época carlista.

La primera reconstrucción de la que tenemos constancia (1228-1229) fue patrocinada por el obispo Don Lorenzo con el apoyo del rey Fernando III. Es entonces cuando se le da el perfil actual con el arco apuntado y las rampas en ascenso, aunque la mala cimentación volverá a provocar su ruina. La solución definitiva para su consolidación se hace esperar hasta el  siglo XVII, obra de Melchor de Velasco. Tuvo también una torre (que aparece en el escudo de la ciudad) que fue demolida en el siglo XIX. Unida al antiguo puente, con el que forma monumento histórico-artístico, se encuentra la ermita de Os Remedios (s. XVI).

En la actualidad el puente conserva 7 arcos de los 11 primitivos. En el primero de la orilla izquierda aún se puede apreciar la construcción romana (e indicaría la altura del puente). Mide 370 metros de largo, con arco central de 43 metros de ancho por 38 de alto sobre el nivel medio de las aguas. Está construido en piedra granítica de la comarca. A su entrada por el margen sur o izquierdo se puede ver la Casa do Legoeiro (hoy Oficina de Turismo de la Xunta).

Durante muchos siglos fue conocido simplemente como el Puente de Ourense o Puente Mayor, por contraposición a otros puentes menores. Hoy conviven las denominaciones de Puente Viejo y Puente Romano.

Los pasos del río

Hasta la construcción en el siglo XX del Puente Nuevo Ourense no contaba más que con este obra para cruzar el Miño. Disponía, no obstante, de un paso en época de estiaje (justo donde hoy se levanta la Pasarela do Vao), y un paso de barcas, que se denominaba «Porto Auriense».

Antiguamente a las afueras de la ciudad, fue lugar de  paso de viajeros, mercaderes y peregrinos, y también lugar frecuentado por maleantes. La cercana capilla de Os Remedios, levantada en el siglo XVI por causa de una manda testamentaria, ayudó a rehabilitar la zona.