Teatro Principal

Rúa da Paz, 9, 32005

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Coqueto teatro de estilo italiano con programación permanente, en un edificio del XIX. Su bóveda interior nos traslada al «paraíso» a través de frescos del pintor Quessada.

En la antigua calle de los zapateros (hoy calle de la Paz) mandó construir Don Santiago Sáez un teatro, cuenta la leyenda que por despecho hacia otro local en el que no le habían querido reservar palco. Corría el año 1830 y el nuevo teatro se construyó según la moda de la época, en estilo italiano, a caballo entre el Barroco y el Romanticismo: patio de butacas y palco en la planta baja, tres pisos de palcos y un cómodo escenario para representaciones, ornamentado con frescos del pintor Parada Justel, hoy ya desaparecidos.

Centro de la vida cultural pero también social y política de Ourense, a lo largo de su historia el edificio  será objeto de numerosas transformaciones y reformas, destacando la que tiene lugar en 1915 para transformarlo en cinematógrafo; función que cumplirá hasta su cierre en 1975.  En los años 90 la ciudad recupera este espacio después de una importante labor de rehabilitación, responsable de su trazado actual. Manteniendo los elementos tradicionales, incorpora en su bóveda frescos de Xaime Quessada, cuyo contenido explica por qué en este teatro el palco más alto (el gallinero) recibe el nombre de «paraíso».

Se cuenta que el teatro fue mandado construir por el liberal Santiago Sáez, en respuesta a la negativa de reserva de palco que recibía de otros establecimientos de aquel Ourense de principios del XIX.

La magia del circo

El Teatro Principal está muy ligado, en la memoria de la ciudad, a los circos ambulantes que con sus espectáculos hacían las delicias de pequeños y mayores. Uno de los más famosos en Ourense en las primeras décadas del siglo XX era el Circo Feijóo, regentado por Secundino Feijóo, natural de Vilanova dos Infantes (Celanova). Uno de sus principales reclamos era el espectáculo de fieras a cargo del domador, también capitán de cosacos, Mendoff. Admirado por su valentía y coraje, se cuenta que un día un estudiante preguntó a Mendoff por sus orígenes, a lo que este contestó, medio en secreto, que era natural de Celanova, como su jefe. Pero claro, siempre tendría más interés pregonar que el domador era un ruso feroz.