Viaducto

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Una obra de ingeniería de gran envergadura pero sorprendente ligereza. Una lástima que solo pueda visitarse desde el tren.

La existencia de un viaducto elevado sobre el río Miño fue imprescindible en el desarrollo del transporte ferroviario en Galicia, que arranca en Ourense a finales del siglo XIX. Su construcción permitió que la vía, que entra por el sudeste en la comunidad, empatase aquí con el tramo de Monforte y la línea Vigo-A Coruña, cerrando de este modo el sistema de ferrocarriles del Noroeste.

El primer proyecto data de 1933, pero no se finalizó hasta 1958. Fue diseñado por el ingeniero José Luis Tovar Bisbal, quien también se ocupó de la construcción de la estación de tren Ourense-Empalme. El viaducto tiene una longitud de 415 metros y cuenta con tres inmensos arcos parabólicos de 46 metros de altura que le transmiten cierta ligereza. Aunque los primeros diseños eran de un puente metálico, la obra final se construyó íntegramente en hormigón, siendo una de las primeras construcciones de esta envergadura que empleaban este material.

Su construcción supuso la conexión de los ferrocarriles del sur de Galicia con el resto de la península, convirtiendo a Ourense en el nudo de comunicaciones que es hoy día.